La política de Brasil se
establece dentro de un marco de República Democrático representativa
presidencial federal, lo que significa
que el Presidente de Brasil es tanto jefe de estado como
la cabeza del gobierno de un sistema multipartidario pluriforme.
Como ya lo he comentado
anteriormente, está constituido por 3
poderes: el poder ejecutivo que es ejercido por el gobierno, el
presidente es el jefe del Poder Ejecutivo y trabaja con el auxilio de los
ministros de Estado y Secretarios de Estado, elegidos por él. El presidente y
el vicepresidente son elegidos, por sufragio electoral, cada cuatro años.
Entre las competencias
exclusivas del presidente está la dirección superior de la administración
federal; la sanción, promulgación y publicación de las leyes. A los ministros
compete la coordinación de los órganos federales en el área de su competencia.
El poder legislativo es
concedido tanto en el gobierno como en las dos cámaras del Congreso Nacional.
La Judicatura es independiente del ejecutivo y la legislatura.
De manera general
podemos mencionar que Brasil está dividido en 26 estados y un distrito federal. Asimismo, está dividido en dos tipos de
unidades subnacionales: estados y municipalidades.
Los estados brasileños
son entidades autónomas- semiautónomas organizadas con ramas de administración
completas, independencia financiera relativa y su propio juego de símbolos,
similares a los que tiene la nación misma. A pesar de su autonomía relativa,
todos tienen el mismo modelo de administración, que es puesto por la
Constitución.
Los estados sostienen
elecciones cada cuatro años y ejercen una cantidad considerable de poder. La
constitución de 1988 permite que los estados mantengan sus propios impuestos, y
encomienda la asignación regular de una parte de los impuestos recolectados
localmente por el gobierno federal.
El Presidente y el vicepresidente de la República son
elegidos por voto popular, para un mandato de cuatro años.
Con respecto a su Sistema electoral, Brasil tiene un
sistema político multipartidista, el sufragio es universal y obligatorio para
todos los ciudadanos alfabetizados de 18 a 70 años de edad. El boto es optativo
para los ciudadanos de 16 y 17 años, para los mayores de 70 y para los
analfabetos de cualquier edad.
Los candidatos deben
pertenecer a un partido político, el registro de los partidos políticos debe
efectuarse ante el Tribunal Superior Electoral, luego de cumplir con los
requisitos mínimos indispensables establecidos por la legislación. Es una
elección presidencial o para gobernador, el candidato debe contar con la
mayoría absoluta para ganar las elecciones, si ningún candidato la obtiene, los
dos primeros con mayor número de votos compiten en una segunda vuelta, en
elecciones inmediatas que se llevan a cabo los 20 días después de las primeras.
El papel Ejecutivo es
sostenido por el Gobernador y sus Secretarios; el papel Legislativo es
sostenido por la Asamblea Legislativa; y el papel del Judicial, por el Tribunal
de Justicia.
Brasil no tiene ninguna
diferencia clara entre ciudades y pueblos. La única diferencia posible
considera los municipios que tienen un Tribunal de Justicia y aquellas que no.
Los primeros son llamados Sedes de Comarca (Comarca es el territorio
conforme a la regla de aquel Tribunal). Además de este, sólo el tamaño y la
importancia diferencian a una de la otra.
Un municipio es
relativamente autónomo: es permitido tener su propia Constitución que es llamada
la Ley Orgánica, recolectar impuestos y honorarios, mantener una Policía
Municipal (aunque con poderes muy restringidos), pasar leyes en cualquier
materia que no contradigan al Estado o a la Constitución Nacional, y a
apersonarse a sí misma con símbolos (como una bandera, un himno y un escudo de
armas). Sin embargo, no todas los municipios ejercen la totalidad de esta
autonomía. Por ejemplo, sólo algunos municipios mantienen Policías Locales,
algunos de ellos no coleccionan algunos impuestos (para atraer a inversionistas
o residentes) y muchos de ellos no tienen una bandera (aunque se requiera que
todos ellos tengan un escudo de armas).
Por otro lado, es
importante mencionar que Brasil cuenta con un Consejo de la República, que es el órgano superior de
consulta del presidente. El Consejo de la República está compuesto por el
vicepresidente, presidente de la Cámara de los Diputados, presidente del Senado
Federal, ministro de Justicia, líderes de la mayoría y minoría de la Cámara y
Senado y seis brasileños natos (elegidos por los presidentes de la República,
Cámara y Senado).
Asimismo cuenta con un Consejo de Defensa Nacional, que es un órgano
de consulta del presidente, para asuntos relacionados con la soberanía nacional
y la defensa del Estado democrático. Este consejo está formado por el
vicepresidente, presidente de la Cámara de los Diputados, presidente del Senado
Federal, ministro de Justicia, ministro de Defensa, ministro de Planificación,
ministro de Asuntos Exteriores, comandantes de Marina, Ejército y Aeronáutica.
Estructura de la economía
El turismo representa todavía
un volumen de negocio muy por debajo de
lo que cabría esperar de un país con los atractivos que ofrece Brasil, la
inseguridad ciudadana, la falta de mano
de obra especializada, la falta de know how turístico y la deficiencia de
infaestructuras son factores que
perjudican al sector.
El gobierno federal, por medio
de EMBRATUR en asociación con los gobiernos de los estados y municipios en
conjunto con la participación de empresas privadas, está realizando un proceso de reestructuración del sector
turístico. En éste sentido cabe destacar que el crecimiento del sector
hotelero, con importantes entradas del capital extranjero y la mejora de las
infraestructuras gracias al aumento de programas de inversión.
También el ministerio de
Turismo, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo, ha puesto
en marcha una línea de financiación de US$1.000 millones para el desarrollo del
sector en Brasil a través del Programa de Desarrollo de Turismo, ofreciendo ayuda para proyectos
de estrategia de productos turístico, estrategia de comercialización, fortalecimiento
institucional, infraestructura y servicios básicos y gestión ambiental.
De los 139 países analizados
en el último informe de Competitividad de Viajes y Turismo, divulgado por el Fórum
Económico Mundial, Brasil fue el 52° país más atractivo para inversiones en el
sector turismo.
POLÍTICAS
PARA UN DESARROLLO SUSTENTABLE EN BRASIL
La Amazonía constituye el marco de referencia más
fuerte de la política ambiental, fuertemente ligado a los recursos naturales de
Brasil. De ahí que aquellos aspectos vinculados a los recursos de sus cuencas
hidrográficas, su impacto y estrategias de protección, ocupan un lugar
predominante a la hora de legislar y aplicar políticas ambientales.
A la Secretaría de Políticas para un Desarrollo
Sustentable del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil le corresponde proponer
políticas, normas y estrategias, implementar estudios, cuidando mejorar las
relaciones entre el sector productivo y el medio ambiente respecto a:
1.Contribuir a la
formulación de una Política Nacional de Desarrollo Sustentable
2.Desarrollo de instrumentos económicos para la protección ambiental
3.Contabilidad y valoración económica de los recursos naturales
4.Incentivos económicos fiscales y crediticios
5.Fomento del desarrollo de tecnologías de protección y de recuperación del medio ambiente y de reducción de los impactos ambientales
6. Estímulo y adopción en las empresas de códigos de conducta voluntarios, tecnologías ambientalmente adecuadas y oportunidades de inversión que visualicen un desarrollo sustentable
7.Promoción del ecoturismo
2.Desarrollo de instrumentos económicos para la protección ambiental
3.Contabilidad y valoración económica de los recursos naturales
4.Incentivos económicos fiscales y crediticios
5.Fomento del desarrollo de tecnologías de protección y de recuperación del medio ambiente y de reducción de los impactos ambientales
6. Estímulo y adopción en las empresas de códigos de conducta voluntarios, tecnologías ambientalmente adecuadas y oportunidades de inversión que visualicen un desarrollo sustentable
7.Promoción del ecoturismo
Para lo anterior existe una secretaría de Recursos
Hídricos del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil quien tiene a su cargo el
Programa de Acompañamiento para implementar la Política de Recursos Hídricos. Este
Programa, concebido para subsidiar al Consejo Nacional de Recursos Hídricos
(CNRH), no ejerció sus atribuciones hasta identificar las acciones necesarias
en el proceso de toma de decisiones e implementación de la Política de Recursos
Hídricos en el país.
![]() |
| las cuencas hidrológicas de Brasil son las mas grandes a nivel mundial |
Los
objetivos de éste programa a saber son los siguientes:
De acuerdo con un
artículo publicado en la revista, América Economía señala que la presidenta de
Brasil, Dilma Rousseff, lanzará en mayo su plan nacional de erradicación de la
pobreza extrema, destinado a concretar su principal promesa de campaña: la de
eliminar definitivamente la miseria en el gigante sudamericano.
Según la ministra de
Desarrollo Social y Combate al Hambre, Tereza Campello, el proyecto se basará
en la universalización del acceso a los programas de transferencia de renta, en
la ampliación y mejoría de los servicios públicos y la ampliación en la red
estatal de formación de mano de obra especializada.
En declaraciones
publicadas por la agencia oficial brasileña ABR, la ministra afirmó que el primer
paso será ampliar el programa Bolsa Familia, creado por el pasado gobierno de
Luiz Inácio Lula da Silva, que hoy beneficia a unos 52 millones de brasileños.
Sin embargo, Campello
afirmó que 1.5 millones de familias pobres siguen excluidas del beneficio,
sencillamente porque no lo pidieron: "A veces, una persona se siente tan
excluida que ni siquiera entiende que éste es un derecho que tiene. Nuestro
trabajo es buscar a estas persona", dijo la ministra.
En otro frente, el
gobierno buscará ampliar el acceso de los brasileños pobres a servicios de
salud, educación y asistencia social de mejor calidad: "Vamos a revisar
estos servicios para que lleguen a estas personas".
La tercera prioridad del
proyecto contempla ofrecer a las familias más pobres programas de calificación
de mano de obra, para que sus integrantes puedan competir en buenas condiciones
por un lugar en el mercado laboral.
Plan Nacional de Energía 2030 (PNE 2030)
En base a los datos del
Plan Nacional de
Energía 2030 (PNE 2030) es posible plantear
estrategias y definir políticas que
garanticen la seguridad y la calidad del
abastecimiento energético para las próximas décadas
Brasil cuenta, por
primera vez en su historia, con un documento que permite estimar la demanda y la oferta de energía por un período de 25 años. En base a los datos del Plan
Nacional de Energía 2030 (PNE 2030, sigla en
portugués) es posible plantear
estrategias y definir políticas que
garanticen la seguridad y la calidad del
abastecimiento energético para las próximas décadas.
El PNE 2030 toma en
cuenta, además de las variables de mercado, temas sociombientales y los
potenciales avances tecnológicos para realizar sus estimaciones. Todos los
tipos de energía fueron contemplados
por el PNE – del petróleo a la
nuclear, de la eólica a la
termoeléctrica, del gas natural a la
biomasa, entre otras. El plan es considerado como un marco en la historia de la planificación
del sector energético en el País.
- El PNE 2030 es la principal herramienta de planificación
a largo plazo a disposición de
los gestores públicos y privados del
sector energético
Al lado de otro documento, llamado Matriz Energética
Nacional 2030, el PNE 2030 es la
principal herramienta de planificación a largo plazo que está a
disposición de los administradores
públicos y privados del sector. Los
órganos como el Ministerio de Minas y
Energía (MME), la Empresa de
Investigación Energética (EPE), responsable por los estudios e investigaciones
para la realización de la planificación del sector energético, y el Consejo Nacional de
Política Energética (CNPE) utilizan el PNE 2030 de forma cotidiana.
El PNE 2030 ofreció
subsidios, por ejemplo, para la decisión
de reactivar el programa de expansión de generación de energía nuclear. La realización de un análisis sobre el potencial
hidroeléctrico de la región amazónica
también fue resultado de una
sugerencia presente en el documento.
Por determinación y orientación del MME, el plan comenzó a elaborarse a comienzos de 2006, con la realización de una serie de reuniones temáticas y de un trabajo de investigación preliminar que resultaron
en la realización de una serie de seminarios públicos. Estos eventos
permitieron en el plan sugerencias
prevenientes de los agentes del mercado y de la sociedad brasileña como un todo.
El trabajo de producción del PNE 2030 – desde
sus primeras reuniones hasta la divulgación del
informe final – fue orientado por la transparencia y por un carácter de colaboración. Representantes del sector privado, de las estatales, de centros de investigación y universidades y de
otros órganos públicos participaron activamente de todo el proceso.
El documento fue lanzado
en 2007 por el MME, como consecuencia y síntesis de los estudios realizados por la Empresa de Investigación Energética (EPE), estatal
subordinada al MME. El PNE 2030 está compuesto de 12 volúmenes y de más de
cien notas técnicas – estudios que analizan y presentan sugerencias para los
más diversos temas del sector.
La Secretaría de Planificación
y Desarrollo Energético del MME fue la responsable por la
coordinación del trabajo desarrollado por la EPE. El Centro de Investigaciones de Energía (Cepel), vinculado a Eletrobrás,
también colaboró en la producción del
PNE 2030.
En el
principio de su mandato, la Presidenta de Brasil Dilma Roussef enfrenta una
coyuntura externa que en nada se parece a las favorables circunstancias que
contribuyeron al positivo desempeño de la economía brasileña durante los dos
gobiernos del presidente Lula. La mandataria se ha encontrado con un entorno
internacional dominado por acusaciones de manipulación de tipos de cambio y
manejo imprudente de políticas monetarias, así como una creciente incertidumbre
por la dinámica de las economías desarrolladas.
Los foros económicos
internacionales han demostrado poca capacidad para promover consensos que
permitan avanzar en las agendas multilaterales estancadas por conflictos de
intereses, como es el caso de la Ronda Doha y las negociaciones sobre cambio
climático impulsadas por Naciones Unidas. El G-20 financiero - que surgió como
un foro para coordinar las respuestas ante la crisis financiera de 2008 - ha
tenido problemas para avanzar en la consolidación de compromisos que limiten la
adopción de políticas nacionales autónomas, especialmente cuando éstas tienen
impactos negativos sobre otras economías.
En el plano doméstico,
el significativo crecimiento de las importaciones, que registraron una tasa de
crecimiento de un 42,2% en 2010, sumado a la pérdida de participación de
productos manufacturados en las exportaciones totales (39,4% en 2010 frente a
55% en el comienzo de la primer gobierno de Lula) ha ocasionado que el sector
industrial presione fuertemente al gobierno con el objetivo de que éste tome
mayores acciones en torno a la política comercial. La demanda respecto una
mayor protección - a través de aranceles o un mayor uso de otros instrumentos
de defensa comercial - ha dominado las noticias comerciales en Brasil.
Al inicio del gobierno
Dilma, las relaciones económicas con China dominaban la agenda externa de
Brasil. Sin embargo, la percepción interna sobre el país asiático se
caracteriza por la ambigüedad: por un lado, se visualiza tanto como una gran
oportunidad, pero cada vez más como una fuerte amenaza. Aunque China contribuye
positivamente en el desempeño de las exportaciones de productos básicos, el
fuerte crecimiento de las importaciones brasileñas de productos chinos (60,9%
en 2010) se suma al debate sobre la necesidad de que el país desarrolle una
estrategia para hacer frente al fenómeno chino.
En este contexto, parece
inevitable que el nuevo gobierno realice cambios de dirección en la política
económica exterior del país, previamente adoptada durante los dos mandatos del
ex presidente Lula. Por un lado, tendrá que revisar las prioridades y las
alianzas en los principales foros económicos internacionales. En tal sentido,
posiblemente la estrategia externa de Brasil será más pragmática y reflejará
más de cerca los intereses comerciales del país. Por otra parte, podría
evidenciarse un mayor intervencionismo en la política comercial nacional. Al
respecto, el reto será evitar un retorno a las estrategias proteccionistas del
país, que atentan contra la competencia en el mercado interno y la
competitividad de los productos exportables, y que podrían generar represalias
de los principales socios comerciales.
La política
comercial negociada de la era Lula
Desde principios de los
años noventa, la política comercial de Brasil y el marco político-institucional
donde se formuló, han sufrido importantes transformaciones. Una liberalización
comercial unilateral, así como la participación en un programa ambicioso de
integración subregional han marcado las nuevas orientaciones de la política comercial
y el agotamiento del modelo proteccionista de sustitución de importaciones.
El gobierno de Lula ha
introducido cambios graduales en el diseño de la política comercial brasileña
con el fin de adaptarla a los nuevos objetivos y prioridades de la política
exterior y las limitaciones de la política nacional. En primer lugar, aumentó
la resistencia a negociar acuerdos regionales con los países desarrollados
(PD), en particular con Estados Unidos (EE.UU.). Con la Unión Europea (UE), a
pesar de los esfuerzos por concluir un acuerdo en 2004, no fue posible superar
los principales escollos. La OMC ha llegado a ser vista como el foro más
apropiado para negociar cuestiones comerciales con los PD.
En segundo lugar, hubo
una intensificación de las reticencias por negociar en los foros comerciales
temas no estrictamente comerciales (como inversiones y compras
gubernamentales). Con la gran preocupación de preservar los grados de libertad
para la aplicación de políticas industriales autónomas, el gobierno brasileño comenzó
a evitar la negociación de disciplinas de interés para los PD, tales como la
protección de la inversión extranjera, el acceso a las licitaciones públicas o
el establecimiento de nuevas normas para el comercio de servicios.
La tercera línea
relevante de la política comercial del gobierno de Lula fue el papel activo que
jugó en las negociaciones bilaterales con los países del Sur. Más allá de la
prioridad dada a la agenda de América del Sur, Brasil ha buscado acuerdos
comerciales con países en desarrollo (PED) fuera de la región, presentándose
como una alternativa ante las dificultades que éstos enfrentan en las agendas
de negociación de PD. Una aproximación con otros países emergentes dio lugar a
la iniciativa IBSA (India, Brasil y Sudáfrica), y a esfuerzos para dotar de un
carácter más institucional al grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Los
resultados económicos de estas negociaciones, sin embargo, han sido marginales
hasta el momento.
Las dificultades para
avanzar en el ámbito de los acuerdos preferenciales con los PD y PED condujeron
finalmente a la diplomacia brasileña a centrar sus esfuerzos en las
negociaciones de la Ronda Doha, que ya venían ocupando un lugar destacado en el
orden de prioridades de negociación de Brasil dada la relevancia histórica
conferida por la política exterior y comercial de Brasil al ámbito
multilateral. La importancia que Brasil ha asumido en el plano multilateral en
la actual ronda de negociaciones sin duda ha contribuido a “focalizar” el
esfuerzo de negociación en el ámbito multilateral en los últimos años.
Para Brasil, la
conclusión de la Ronda Doha fue una prioridad mayúscula para su política
comercial durante los años anteriores a la crisis. Aunque en las dos primeras
reuniones del G-20, el país hizo hincapié en la importancia de terminar la
Ronda con base en el “paquete de Lamy” de julio de 2008, desde mediados de
2009, y en medio de los primeros signos de recuperación de la economía mundial
profundamente sacudida luego de la crisis de finales de 2008, Brasil redujo sus
esfuerzos directos en esa dirección, en parte por la preocupación del gobierno
de que la discusión de Doha - y sobre todo las concesiones a las cuales accedió
en el “paquete de Lamy” - afectara el debate electoral de 2010.
Además, la prioridad otorgada
a los temas de la integración sudamericana perdió fuerza al final del último
gobierno de Lula. En ese caso, el elemento determinante fue la creciente
polarización política entre los países sudamericanos, que incluso estuvo a
punto de desencadenar una conflagración militar en los países andinos. En la
medida en que la estrategia brasileña se concentró cada vez menos en la
dimensión económica y comercial de la integración, favoreciendo así aspectos
políticos, se encontró paralizada frente al quiebre entre los países de la
región.
![]() |
| La pobreza durante la presidencia del Doc. Lula da Silva |
El G-20:
nueva prioridad en la agenda económica externa de Brasil
Con el estallido de la
crisis económica mundial a finales de 2008, el G-20 se elevó a la condición de
foro privilegiado para coordinar las respuestas nacionales a la crisis. La
aparición de este nuevo espacio fue percibida por el gobierno brasileño como
una coyuntura muy propicia para su objetivo de participar en los procesos de
definición de agendas de economía y política internacionales, el cual ha guiado
su desempeño en la Ronda Doha.
Debido a la escasez en
la generación de financiamiento para las exportaciones y a la caída de la
demanda externa, la crisis afectó a Brasil a través de su sector externo,
situación que definió las líneas que dirigieron la participación brasileña en
la fase inicial del G-20: abogar por una mayor facilidad en el acceso al
crédito de exportación y apoyar el discurso contra el proteccionismo y sus
riesgos.
A lo largo de los
primeros meses de 2009, otras cuestiones ganaron terreno en la agenda brasileña
en el G-20: la reforma de las instituciones financieras internacionales,
especialmente el Fondo Monetario Internacional (FMI), y la reducción de los
desequilibrios macroeconómicos globales. Durante la tercera reunión del G-20,
Pittsburgh (septiembre de 2009), Brasil mostró interés explícito en el segundo
tema. La fuente de esos intereses fueron las preocupaciones gubernamentales por
la fuerte apreciación que había estado sufriendo la moneda brasileña.
Sin embargo, hacia
finales del gobierno de Lula, la estrategia de política exterior para
fortalecer las alianzas Sur-Sur, en particular con las grandes economías
emergentes (China e India), fue la base de la actuación de Brasil en el G-20. A
pesar de que los efectos de la política monetaria china estaban presionando
negativamente la competitividad de los productos brasileños, el gobierno
brasileño optó por señalar a los EE.UU. como el principal responsable de los
desequilibrios macroeconómicos globales, evitando así incomodar al gobierno
chino para que aprecie el yuan.
Tendencias y
desafíos para el gobierno Dilma
El nuevo gobierno debutó
con signos de cambios sutiles en la conducta de la política económica exterior.
La primera evidencia en este sentido apareció en las declaraciones de las
autoridades brasileñas sobre las relaciones con China. “En su viaje a China,
previsto para los próximos meses, la presidenta Dilma Rousseff llevará a
Beijing sus preocupaciones por los efectos de la guerra de divisas sobre las
cuentas externas y los daños externos causados por la competencia china en el
sector industrial nacional”. La información fue suministrada por el nuevo
ministro de Fomento, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, según un
artículo publicado en globo.com el
3 de enero de 2011.
Ese parece ser el
principal desafío de la agenda de la política económica exterior del nuevo
gobierno en el corto plazo. Aunque deseable, es poco probable que un grupo de
cooperación internacional como el G-20, sea capaz de producir en el corto plazo
los compromisos que permitan un reajuste de los tipos de cambio de las
principales economías.
Brasil seguirá contando
con el crecimiento de la demanda de productos básicos, que ha hecho una
contribución importante para el equilibrio de la balanza comercial. Sin embargo,
los escenarios no son halagüeños para el sector industrial brasileño: no se
puede contar con el gran impulso de la demanda de los PD, en particular los
Estados Unidos, que tienen una mayor propensión a consumir productos
industriales fabricados en Brasil. El centro dinámico de la economía
internacional se centrará en los países emergentes que son competidores de los
productos manufacturados en los mercados nacionales e internacionales.
Frente a este escenario
adverso, la Presidenta Dilma, a diferencia de su predecesor, tendrá menos
margen de maniobra para las políticas económicas externas que no reflejen de
forma más directa o inmediata los intereses económicos de Brasil. Para hacer
frente a los desafíos actuales, es necesario adoptar estrategias que conlleven
prioridades en tres niveles: nacional, regional y multilateral.
En el plano interno,
debe prevalecer la agenda de competitividad ya conocida. Para ese propósito,
habrá que resistir las presiones de mayor protección y rescatar la agenda de
competitividad que perdió importancia con Lula.
A nivel regional, es
conveniente intensificar el programa de integración con los países
sudamericanos y México. No se trata sólo de nuevas negociaciones para
liberalizar el comercio, sino también de invertir en la integración física,
cuya actual precariedad implica altos costos para el transporte de los
productos brasileños a los mercados de la región, lo que hace difícil competir
con los productos chinos en esos destinos.
Por último, el gobierno
brasileño debe replantearse sus prioridades en el marco multilateral. Si la
competencia con los productos chinos es un gran reto a corto plazo, debe
definirse una estrategia eficaz para hacer frente a China. Esto implicará
reflexionar sobre sus alianzas en los foros económicos internacionales para que
éstos claramente reflejen la urgencia de presionar al país asiático para que
cumpla sus compromisos con la OMC y adopte políticas que contribuyan
efectivamente a la reducción de los desequilibrios macroeconómicos globales.
Dado el lugar relevante
que las negociaciones multilaterales ocupan en la agenda exterior de Brasil, es
importante que el nuevo gobierno trabaje en la OMC para una solución a la
Ronda. La incertidumbre actual sobre las negociaciones impide avanzar en el
manejo de asuntos cada vez más trascendentales para el organismo y para el
sistema multilateral de comercio
![]() |
| Dilma Rousseff Actual presidente de Brasil |
El sistema politico de Brasil, impacta en la organización de manera directa, pues se depende de las políticas tanto aduanales como arancelarias, para poder ingresar la mercancía que se pretenda comercializar, y con ellas calculas los retornos de la inversión, las impuestos a la apertura de nuevos negocios y el clima político que imperen dentro del país también impacta al comportamiento de los ciudadanos y como el negocio que se pretende aperturar es dedicado a la venta departamental, se deben tener muy en cuenta estas situaciones.
Como se comento con anterioridad, existen algunos eventos que pueden favorecer la ventaja comercial, y ellos son el mundial de Fútbol y las Olimpiadas ya que ambos se celebraran en este país.
Establecer relaciones comerciales en otro país es muy importante tomar en cuanta los climas tanto políticos e internacionales que se están gestando en el país al que se pretenda ingresar, primero por que la inversión es mucho mayor, aventurarse son conocer las políticas del Pais es un acto negligente por parte de cualquier empresario.
Ademas se debe conocer hacia donde va el país y si sus planes de desarrollo presentan algún beneficio para nuestra organización.
Fuentes:




